Terapia acuática para columna vertebral

La terapia acuática es una forma muy completa de recuperar y mejorar el equilibrio de la columna. El hecho de trabajar en el agua permite que los movimientos se realicen sin sobrecargar las articulaciones gracias al mecanismo de la flotación. Por otra parte, la resistencia y las turbulencias que ofrece el agua permiten aumentar progresivamente las cargas de trabajo a la hora de tonificar y potenciar la musculatura. Cabe destacar también el efecto relajante del agua.

CRITERIOS GENERALES PARA SESIÓN DE PATOLOGÍA DE COLUMNA

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En el tratamiento de la columna vertebral en el medio acuático se contempla tanto aquellas actividades que se realizan fuera como dentro del agua, destinadas a la prevención higiénico-postural y tratamiento de patologías relacionadas con la columna vertebral, en edades que abarcan desde la etapa final de crecimiento hasta la edad adulta.

Los objetivos que se persiguen en el tratamiento son:

Concienciar sobre la importancia del control postural y la respiración durante la realización de todos los ejercicios.

Conocer la patología del alumno y que adquiera hábitos posturales saludables que sean útiles para el desarrollo de su actividad diaria y mejorar su calidad de vida.

Desarrollar las cualidades físicas básicas relacionadas con la salud: fuerza-resistencia, resistencia aeróbica, flexibilidad.

Conocer la importancia de la tonificación de la faja lumbo-abdominal como medida preventiva ante posibles patologías vertebrales y trabajar la musculatura implicada, sobre todo, en patologías lumbares.

Trabajar de forma analítica la musculatura paravertebral en deformaciones del raquis en el plano frontal, como escoliosis. Tonificar la musculatura hipotónica y elongar la hipertónica.

Evitar ejercicios que puedan agravar las distintas patologías.

MODELO DE SESIÓN GENERAL

1º- EJERCICIOS EN SECO: Al inicio de cada sesión realizamos una serie de ejercicios fuera del agua, destinados a compensar la musculatura específica de cada patología, haciendo diferenciación entre ellas.

La rutina de ejercicios será diferente cada mes y en ella haremos hincapié en el control postural, la respiración, la concienciación de la patología, tonificación de la musculatura hipotónica y la elongación de la musculatura hipertónica.

2º- PARTE PRINCIPAL: En relación con nuestra programación y teniendo en cuenta los objetivos y la secuenciación de los mismos, llevamos a cabo los ejercicios en agua. Estos podrán ser específicos para cada patología o comunes a todas. También podemos realizar circuitos en los que combinaremos acondicionamiento físico y natación terapéutica. En todas las sesiones disponemos de material auxiliar como: tablas, flotadores cervicales, aletas, balones, palas y churros, que nos ayudan a tener mas variedad de ejercicios y no caer en la rutina.

3º- VUELTA A LA CALMA: Consideramos que la parte final de la sesión es de gran relevancia. Nos centramos en la realización de estiramientos de las grandes cadenas musculares, así como en técnicas de terapia acuática individualizadas: watsu, masaje relajante acuático (MAREA) y colectivas (ai-chi).

EJEMPLO DE TRATAMIENTO SÍNDROMES CÉRVICO-ESCAPULARES

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El trabajo se dirige a la compensación del síndrome cruzado superior:

  • Músculos que se acortan: Pectoral mayor y menor, trapecio superior, angular y ECM.
  • Músculos que se debilitan: Trapecio medio e inferior, serrato anterior y romboides.

CUADROS CLÍNICOS RELACIONADOS

La mayoría de las patologías que cursan con un síndrome cruzado superior son catalogadas como cervicalgias, denominación que hacen referencia a la localización cervical del dolor: Cervicoartrosis, enfermedad del disco cervical, hernia de disco, artritis reumatoide, fibromialgia, síndrome de Barré-Liéou, esguince cervical, tortícolis, neuralgia de Arnold y osteoporosis a nivel cervical.

TIPOS DE EJERCICIOS

1. Ejercicios basados en habilidades acuáticas básicas

La flotación nos va a permitir la adquisición de una posición horizontal oportuna para realizar tracciones cervicales. En cuanto a los lanzamientos y recepciones, se descartan los objetos pesados y el mantenimiento prolongado de los brazos elevados.

2. Ejercicios basados en marchas

Las marchas combinadas con otros movimientos dotan a determinados ejercicios de un carácter más dinámico. Podemos así citar las movilizaciones activas libres del raquis cervical y los ejercicios de estabilización cervical. Las marchas en el medio acuático constituyen además una interesante opción para orientar la progresión en el tratamiento de un síndrome vertiginoso.

3. Ejercicios basados en desplazamientos acuáticos inespecíficos

Posición horizontal ventral. Como ocurre con el estilo crol, el uso de gafas y tubo respirador va a permitir conservar la alineación del raquis cervical durante el desplazamiento.

Posición horizontal dorsal. Podemos destacar dos aspectos al hablar de los desplazamientos dorsales: la funcionalidad del collar flotador, y las tracciones cervicales.

Posición sedestación. La posición sentada no modifica de forma considerable la postura cervical respecto a la bipedestación. No va resultar pues perjudicial y en estadios agudos va a ser prácticamente el tratamiento de elección en el agua.

Posición vertical. Por no alejarse de la postura característica de la estática y dinámica terrestre, también van a estar indicados.

Posición de Fowler. Es incorrecto mantener esta posición sin material auxiliar a nivel cervical, ya que el mantenimiento de la postura solicita la contracción acentuada de ECMs.

Buceo. Los desplazamientos subacuáticos, y sobre todo los de rastreo (ejercicios de seguimiento visual), van a ser muy aptos en estos síndromes cervicálgicos.

4. Ejercicios terapéuticos específicos

Ejercicios activos asistidos, libres y resistidos: Dentro del medio acuático se pueden realizar los ejercicios de movilización: flexo-extensión, inclinaciones laterales y rotaciones. Se pueden enriquecer añadiendo los patrones de movimiento de Kabat. Los ejercicios isométricos, también clásicos dentro de la fisioterapia, son también una posibilidad a desarrollar por parejas dentro de una piscina.

Estiramientos: Las técnicas de estiramiento irán dirigidas a la elongación de las estructuras acortadas que, acorde al síndrome cruzado superior que tomamos como modelo de trabajo, son los músculos pectorales, porción superior de trapecio, angular y esternocleidomastoideo.

Ejercicios propioceptivos: Recordamos los ejercicios de coordinación óculo-manual y los ejercicios de equilibrio. Este tipo de ejercicios van a ser de utilidad en los cuadros vertiginosos, administrados muy cuidadosamente y siempre respetando las respuestas del paciente.

También destacamos los ejercicios de estabilización cervical: Equilibrio de objetos sobre la cabeza, dirigir la cabeza hacia un objetivo, técnica de estabilización rítmica en flotación dorsal, (Bad Ragaz.).

5. Técnicas de relajación

Además de los principios estudiados en los síndromes generales, en los cuadros cervicales son especialmente aplicables la tracción cervical y el masaje acuático.

¿Cómo trabaja el fisioterapeuta en terapia acuática?

Las sesiones de hidroterapia las podemos realizar de forma individual o en grupo reducido y están impartidas por un fisioterapeuta especializado en hidroterapia. La piscina climatizada a 32ºC-34ºC propicia la relajación y la concentración en las sesiones. 

Incluiría por un lado los ejercicios donde se produce un desplazamiento de todo el cuerpo, como la natación y la  marcha,  y,  por  otro  lado,  los  ejercicios  de uno o varios segmentos corporales, estando el paciente estabilizado en una determinada posición (apoyado en  una  camilla  sumergida  y  sujeta  por  un  lado  o  soportado con flotadores y sujetándose a la barandilla, o en la posición de sentado o de pie).

Durante la realización de los mismos el sujeto controla la amplitud  del  movimiento,  dirección,  velocidad  de  ejecución,  etc.,  bajo  las directrices  del  fisioterapeuta o bien es el fisioterapeuta el que aplica la cinesiterapia.

TÉCNICAS ESPECIALES

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Dentro de estas formas de trabajo en hidrocinesiterapia existen diversos métodos, como son:

El método de Bad Ragaz consiste en un método  pasivo  o  activo  de  hidrocinesiterapia  en  el cual el fisioterapeuta proporciona el punto fijo desde  el  cual  el  paciente  trabaja;  al  mismo tiempo  dirige  y  controla  todos  los  parámetros de la ejecución del ejercicio, sin que el paciente se  agarre  a  ningún  sitio  o  equipo  fijo,  aunque puede  ayudarse  de  los  elementos  o  aparatos que modifican la flotabilidad.

El Ai Chi es una forma de ejercicio activo basado  en  los  principios  del  Tai  Chi,  siguiendo unas  técnicas  de  respiración.  En el desarrollo de esta técnica el fisioterapeuta le enseña verbal y visualmente una combinación de movimientos con un ritmo lento que la persona debe realizar en bipedestación dentro de la piscina.

El PNF acuático también es una forma de ejercicio  activo;  sin embargo,  está  basado  en  los modelos del método de facilitación neuromuscular  propioceptiva  (PNP).  Por  tanto,  el  fisioterapeuta  busca  reproducir  una  serie  de  movimientos  funcionales  en  espiral  y  en  diagonal mediante estímulos verbales, visuales y táctiles. Los  movimientos  debe  realizarlos  el  paciente activamente  o  bien asistidos  o  resistidos  por  el fisioterapeuta,  aunque  también  pueden  emplearse accesorios con tales fines.

El  FeldenKrais  acuático  consiste  en  una  serie de  movimientos  activos  o  pasivos  basados  en las  etapas  de  desarrollo  temprano  del  niño.  El fisioterapeuta le enseña una serie de movimientos  fluidos,  rítmicos  y  lentos,  junto  con  una respiración  profunda.  En  realidad  se  trata  del modelo  de  integración  funcional  del  método de FeldenKrais.

El  método  Halliwick  consiste  básicamente  en conseguir  un  balance  y  control  postural  a  través  de  desestabilizaciones  progresivas  que  el  fisioterapeuta  proporciona  al  paciente,  progresando  hacia  una  serie  de  movimientos  que  requieran  un  control  rotatorio  mayor  para  enseñar el control sobre el movimiento.

Los Watsu son una serie de movimientos pasivos de flexión y extensión con tracción y rotación  realizados  por  el  fisioterapeuta  en  el  medio  acuático,  basados  en  el  Zen  Shiatsu, proporcionando,  a  su  vez,  un  estado  de  relajación que permite alcanzar los objetivos planteados. 

Por  tanto  contamos  con  métodos  en  los  que  se pueden  realizar  distintas  modalidades  de  cinesiterapia. En estos tratamientos se pueden utilizar distintos instrumentos accesorios.

NATACIÓN TERAPÉUTICA

La natación terapéutica es aquella cuyo objetivo es la aplicación de ejercicios terapéuticos  en  el  medio  acuático.  Ésta debe  ser  incluida dentro  de  la  hidrocinesiterapia,  ya  que  conceptualmente todo tipo de ejercicio realizado en el agua con fines terapéuticos es hidrocinesiterapia.

La práctica de la misma es especialmente útil para personas con problemas de columna (como por ejemplo escoliosis, hernias o mala postura). Además, la hidrocinesia también puede resultar beneficiosa para aquellos que sufren artritis, artrosis u osteoporosis.

Además, los programas de natación terapéutica no se parecen en nada a lo de natación competitiva, son estilos adaptados para que el paciente pueda realizarlos con dificultad y con el objetivo de que mejoren los síntomas de la patología.

CLASES GRUPALES

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Las clases grupales presentaran el siguiente esquema:

CALENTAMIENTO: O bien dentro o fuera del agua, y dentro del agua puede ser en estático o con desplazamientos por el agua (en círculos o lineales). Activando las articulaciones y la musculatura para los ejercicios pertinentes posteriores. Duración entre 10 – 15 min.

EJERCICIOS ESPECÍFICOS: En este apartado de la clase haremos ejercicios específicos de la musculatura y articulaciones que queremos trabajar (por ejemplo; miembros superiores o miembros inferiores, o bien hacer un circuito donde se combinen ambas trabajando de forma general el cuerpo).

JUEGOS: Buscaremos trabajar coordinación y equilibrio, y también que en los ejercicios todos los integrantes de la sesión se impliquen, se diviertan y se olviden del desgaste psicológico que tengan por la patología. Con todo esto, fomentaremos las relaciones sociales, y, además, mientras tanto van trabajando de manera más dinámica.

Tanto en los ejercicios específicos como en los juegos podemos trabajar con diferentes materiales como aros, pelotas, pelotas de tenis, pull, tablas, pesas, step, …

ESTIRAMIENTOS: Los últimos 5 – 10 min realizaremos estiramientos de la musculatura tanto de miembro inferior como de miembro superior. Es muy importante que los pacientes tomen conciencia de la relevancia que tiene que después de la actividad física hecha realicen los estiramientos indicados por el fisioterapeuta.

Además, es interesante que el fisioterapeuta exponga y haga entender que tanto el calentamiento como el estiramiento tienen gran importancia. Por lo que, si hacen una actividad física fuera del trabajo hecho en hidrocinesiterapia los realizaran tanto previamente (en el caso del calentamiento) como después de la misma (en el caso del estiramiento) para prevenir lesiones.

¿Hidrocinesiterapia? ¿Qué beneficios aporta? ¿Para quién está dirigida la terapia acuática?

Hidrocinesiterapia

EFECTOS QUE TIENE TRABAJAR EN EL AGUA  

A nivel del Sistema circulatorio la inmersión del sujeto en el agua, sometido a la presión hidrostática, facilita su circulación de retorno, lo que supone una sobrecarga de sangre al corazón aumentando el gasto cardíaco.

A nivel respiratorio la inmersión en el agua facilita la espiración y dificulta la inspiración por la compresión producida sobre la pared torácica y el diafragma. Este hecho es muy provechoso en los pacientes enfisematosos.

A nivel renal disminución de la hormona antidiurética y de la aldosterona que se acompaña de un aumento de la liberación de sodio y potasio, disminución de la tensión arterial y mejora de la filtración renal. Efecto diurético de la balneación.

A nivel neurológico la inmersión expone al individuo a muchos factores externos que actúan sobre las terminaciones nerviosas cutáneas superficiales o musculares profundas que constituyen estímulos exteroceptivos, propioceptivos, detectados por receptores específicos, y que dan como resultado una mejor percepción del esquema corporal, de la posición y del sentido del movimiento, útiles en gran número de procesos neurológicos (post-traumatismo, congénitos, degenerativos).

A nivel psicológico genera confianza y relajación. Al estar sumergido en el agua, el individuo se ve capaz de realizar movimientos que fuera de ella no podía. Sabe que no se puede caer y tiene sensación de seguridad. Así, el paciente pierde miedo al movimiento y a la bipedestación.

A nivel del sistema osteomuscular mejora la oxigenación muscular por la vasodilatación, esto unido a la disminución de la sensibilidad de los nociceptores, proporciona un efecto analgésico importante que favorece la relajación muscular. Los tejidos periarticulares aumentan la elasticidad. Todos estos fenómenos unidos se traducen clínicamente en incremento de la amplitud de los movimientos. Las articulaciones como la cadera que soporta la carga se ve beneficiada por la disminución del peso que supone la inmersión.

VENTAJAS DE TRABAJAR EN EL MEDIO ACUÁTICO SOBRE EL TERRESTRE

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El objetivo de la utilización del agua como medio para la realización de ejercicio es ofrecer una alternativa a las gimnasias de mantenimiento terrestres mucho más agresivas y frustrantes desde el punto de vista de alcance de metas. Los participantes alcanzan beneficios en salud a nivel orgánico y también a nivel psicológico, creando y consolidando unos hábitos estables para la práctica física.

¿PARA QUIÉN ES RECOMENDABLE ESTE TIPO DE TERAPIA?

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El perfil de personas que se pueden beneficiar de este tipo de terapia es muy amplio, desde enfermos neurológicos como niños con parálisis cerebral y parapléjicos hasta personas con afecciones traumatológicas tras la cirugía, entre otros.

Todas aquellas afecciones que por su sintomatología sean susceptibles y puedan beneficiarse de un tratamiento en el agua estarían indicados para que un fisioterapeuta especilizado comience un programa de rehabilitación , siempre y cuando haya consentimiento médico.

En una lesión neurológica, la alteración de la marcha suele ser un factor limitante y hace que la persona que lo sufre se haga más dependiente. El riesgo de caídas debido a la alteración del equilibrio,la falta de coordinación y a la perdida de movilidad  produce que  en muchas de las ocasiones el paciente se quede postrado en una silla de ruedas. El agua da la oportunidad de que estos pacientes se beneficien de la libertad de movimientos y eliminen lesiones secundarias a una caída.

En niños el descubrimiento de un nuevo espacio y el contacto con el material provoca la experimentación de nuevas sensaciones que favorecen el desarrollo físico y psíquico mediante un trabajo de percepción de su propio cuerpo y de sus posibilidades en el medio acuático. La percepción del esquema corporal le permitirá tener mayor confianza en si mismo y en sus propias posibilidades de expansión corporal en un medio tan singular, húmedo y divertido como el agua. En postcirugía traumática como lesiones meniscales o fracturas, la fisioterapia en agua ofrece la posibilidad de un abordaje más temprano y poder trabajar así la limitación de la movilidad articular y la perdida de fuerza muscular. Las articulaciones de cadera y hombro se pueden descomprimir más fácilmente y guiar hacia nuevos movimientos en un medio menos doloroso.

Asimismo, hoy en día existen evidencias científicas de que, a través de la fisioterapia en el agua, se producen mejoras en los pacientes con fibromialgia, osteoporosis y artrosis. En el caso concreto de los enfermos con fibromialgia, se logra que mantengan por más tiempo y con menos dolor la movilidad articular, al tiempo que les proporciona un mejor descanso.

En los pacientes con osteoporosis, el ejercicio acuático propicia una mejora de la densidad ósea tras el trabajo en agua, mientras, en los pacientes con artrosis, se consigue una mejora en el alivio del dolor y el mantenimiento de la movilidad articular.

¿EN QUÉ CASOS HAY QUE EVITARLA?

Es conveniente que lo pacientes que presenten procesos infecciosos (conjuntivitis vírica, otitis, sinusitis, bronquitis, tuberculosis, etc.), estados febriles, personas que presenten alteraciones de la termorregulación, incontinencia urinaria y fecal. Por otra parte, tampoco es recomendable en patologías cardiovasculares y respiratorias graves, como la insuficiencia respiratoria grave, insuficiencia cardiaca e hipertensión arterial grave, así como también la hipotensión, úlceras varicosas, coronariopatías que dan lugar a crisis anginosas de repetición.